El último clavo al ataúd priista.- Finalmente todo salió conforme a lo planeado en el cónclave priista de antier domingo. Los acólitos zalameros de Alejandro Moreno Cárdenas (“Alito”) siguieron el script que éste les encomendó, y a mano alzada avalaron cambios en los estatutos de su partido, principalmente en lo referente al artículo 178, con lo que ahora se permitirá la reelección de su presidente hasta por tres periodos. Esta decisión podría en todo caso, llevar a este nefasto y corrupto dirigente partidista a permanecer hasta el 2032, y en un descuido hasta el 2036, si a como ha sido algo característico en él, argumenta mañosamente la no retroactividad de los cambios hechos.
Fue pues realmente inaudito lo que si vivió el pasado domingo, donde más de tres mil delegados nacionales priistas, convalidaron el sostenimiento de un dirigente que desde el 2019 a la fecha, ha perdido nueve gubernaturas y a casi cuatro millones de militantes.
La lectura de este nuevo escenario que se dibuja para el octogenario partido (considerando la transformación a sus siglas actuales en 1946), no sólo debe verse desde la desmedida ambición de este político mitómano e hipócrita, quien por cierto seguirá gozando de impunidad, gracias al fuero que como senador tendrá a partir del primero de octubre de este año; sino que la continuidad de “Alito” Moreno es un triunfo más para AMLO, quien con la reelección del dirigente priista asegura la aprobación de sus reformas constitucionales.
Es por ello que no resulta descabellado pensar que el mismo Presidente operó o ayudó para prolongar el mandato del nefasto dirigente priista, quien finalmente siempre le ha servido a sus propósitos, en ocasiones por intereses que le han permitido beneficios personales, pero en la mayoría de los casos por el temor ante amenazas de procedencia en su contra, dado el tan conocido y oscuro pasado que le antecede. Después de todo este montaje y ya con el control de su Asamblea Nacional y las desmesuradas potestades que actualmente ostenta, mismas que habrán de fortalecerse con los cambios aprobados el pasado domingo, “Alito” Moreno renueva su proyecto personal de ser candidato presidencial en el 2030, esperando que para ese entonces hayan prescrito muchas de las denuncias en su contra, y que el propio AMLO deje de tener ese poder político y arrastre popular que hoy en día mantiene.
Arrecia presión pro relevo de Biden.-
Ante las últimas encuestas realizadas en Estados Unidos, donde ahora es un 30 por ciento del electorado el que posee una opinión desfavorable sobre su actual mandatario Joe Biden, la presión dentro del Partido Demócrata ha crecido, y cada vez son más las voces de sus asambleístas quienes concuerdan con que aún se está a tiempo de cambiar de rieles, sustituyendo a su candidato para las próximas elecciones del 5 de noviembre.
Y es que después del pasado debate presidencial (27 de junio), donde a Biden se le vio débil y sin argumentación retórica, siendo por elsa razón avasallado por su adversario, el ex mandatario Donald Trump, más demócratas de alto rango se han sumado a la petición de que el actual Presidente y candidato a su reelección, debe hacerse a un lado y dejar que alguien con más vigor enfrente al magnate republicano. Por si ello fuera poco, las encuestas más recientes revelan que después de ese debate, Donald Trmp aumentó su ventaja respecto a Joe Biden en cuanto a la intención de voto, donde el primero se coloca ya seis puntos arriba del segundo (49% frente a un 43%).
Ante esa situación, el actual mandatario ha insistido en dejar atrás ese tema, pero sin argumentos sólidos que contrarresten las críticas por su avanzada edad y sus constantes desvaríos, apegándose únicamente al hecho de que él fue electo abrumadoramente en el proceso de nominación demócrata.
Ahora bien, dentro de las posibles opciones que se han manejado para sustituir a Biden, las opiniones se dividen entre la actual Vicepresidenta Kamala Harris y el Gobernador de California Gavin Newsom, siendo este último quien mucho mejor posicionado se encuentra entre el electorado.
Un aspecto relevante será analizar también el comportamiento que están teniendo los grandes empresarios de la unión americana, donde el repúblicano Trump ha ido ganando adeptos, dejando al demócrata sólo con sus fieles apoyadores, como por ejemplo Michael Bloomberg, o el nonagenario multimillonario Warrent Buffet, quien por cierto fue un aliado clave de Biden para superar la crisis bancaria de EU en el 2023.
El empecinamiento de Biden desnuda cada vez más sus verdaderas prioridades, mismas que no son precisamente atender los grandes problemas que atraviesa actualmente EU, sino más bien parece querer mantener el poder, de modo tal que le permita salir bien librado de sus problemas personales, como los cargos que enfrenta su hijo Hunter Biden por uso de armas, o las acusaciones que siguen vigentes por tráfico de influencias en sus negocios.

