En lo que asemeja ser un juego de vencidas entre defensores y detractores del Gobernador del Estado, Rubén Rocha Moya, y después del furor momentáneo que suele ser exacerbado por los medios, lo que parece quedar claro después de lo acontecido el pasado fin de semana, es que el mandatario estatal logró blindarse tras recibir el apoyo del gobierno federal. Y es que mientras en Sinaloa un grupo de ciudadanos se apersonaron en las instalaciones del Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES) , a fin de iniciar los trámites para la revocación de mandato en la entidad, el Gobernador Rocha se trasladó a la Ciudad de México para, como luego se dice, «asistir a misa y a vender caña», toda vez que mientras desarrolló una agenda institucional con la Secretaria de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez, aprovechó también para participar en sendos encuentros en ambas cámaras del Congreso de la Unión.
En dichas reuniones y con su abrumadora mayoría, tanto los senadores como los diputados federales de su partido, se volcaron a darle un respaldo absoluto al mandatario sinaloense, quien les pidió confiar en él para afrontar la crisis de inseguridad que se vive en la entidad.
Es así que más allá de las valoraciones que puedan hacerse sobre lo que se está haciendo o dejando de hacer para recuperar en Sinaloa la paz y el orden sociales, lo que no tiene vuelta de hoja es que con dicho espaldarazo, se debilita la posibilidad de que Rocha Moya pudiera dejar el cargo antes de su periodo estatutario. Eso lo sabe bien el Gobernador y de ahí su confianza, tanta así que en su semanera de ayer, hasta se ofreció a apoyar con la recolección de firmas a quienes buscan implementar la multicitada revocación de mandato.
Además, lo anterior se suma a lo complicado que sería de por sí lograr los consensos sociales requeridos para que la revocación de mandato sea vinculante, ya que finalmente lo único que les interesa y desean los sinaloenses, es que toda esta violencia pare de una vez por todas, un anhelo que por su magnitud y la desesperanza que priva, le resta importancia a las confrontaciones políticas o posicionamientos partidistas.
Sin embargo como para todo siempre hay un límite, el de la sociedad sinaloense parece que está por alcanzarse, de modo tal que si como algunos analistas lo señalan, y esta crisis de inseguridad que se vive en la entidad se llegase a prolongar hasta enero del próximo año; lo más probable es que la prioridad social dé un viraje y entonces sí, a diferencia de estos momentos, la revocación de mandato encuentre mejores condiciones para consumarse. Así que el reto inmediato e ineludible para los tres órdenes de Gobierno, es devolverle la tranquilidad a la gente no sólo de Culiacán, sino de todo el estado, de lo contrario Morena y sus gobernantes podrían verse en aprietos, sobre todo de cara al 2027.
Por lo pronto, el día de ayer les fueron devueltas sus armas a los agentes de la policía municipal y de tránsito. Con esta acción no sólo vuelven a las calles, sino que se supone que ahora lo harán bajo una mayor coordinación con militares, agentes estatales, y la Guardia Nacional. Ya sabemos que las policías municipales en México carecen de una buena formación (física y académica), y que por sus austeras percepciones salariales son fácilmente proclives a la corrupción. Sin embargo y como lo he mencionado, con su simple presencia en rondines se logra, por lo menos, desincentivar ciertos delitos urbanos como los asaltos a transeúntes y robos a comercios. Con este regreso lo mínimo que se espera entonces, es que cese el vació de autoridad que ha mantenido en un rezo a los comercios locales, donde los hurtos y extorsiones se estaban convirtiendo en el pan de cada día.
En cuanto a los agentes de tránsito, lo que se vivió durante su ausencia en las calles, bien les debió haber servido a las autoridades para revalorar las funciones que éstos realizan. Y es que si bien es evidente que el tráfico vial disminuyó drásticamente en estas semanas, lo que vuelve a quedar muy claro, es la urgencia es invertir en la modernización de los semáforos, de modo que operen automatizadamente, y ya no se siga cayendo en lo absurdo de colocar a agentes de tránsito para controlarlos manualmente.

