Una de las virtudes de la legislación federal en materia económica, es la exposición pública y periódica de los documentos que rigen la planeación económica del gobierno de la República. Al finalizar el primer trimestre del año, la Secretaría de Hacienda publica los Pre-criterios generales de política económica y a más tardar el 8 de septiembre el llamado paquete económico que incluye los Criterios definitivos, más la Iniciativa de Ley de Ingresos, el Proyecto de Presupuesto de Egresos y la miscelánea fiscal para el próximo año.
Esto es de celebrarse, pues una esfera esencial de la democracia es el debate público, la discusión libre de las ideas y la confrontación de los proyectos políticos que impulsa cada una de las fuerzas partidistas que compite legítimamente en el escenario electoral. La democracia se fortalece cuando el ciudadano emite un voto razonado en función de la información aquilatada sobre los diagnósticos, las propuestas y el ideario que presentan las diferentes fuerzas políticas.
En esta tesitura, el pasado 31 de marzo la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó al Congreso de la Unión el documento oficialmente definido como Pre-criterios Generales de Política Económica para el ejercicio fiscal 2024, que contiene las perspectivas económicas y de finanzas públicas para el cierre del 2023 y del ejercicio fiscal del 2024.
Es el documento que da inicio a la deliberación legislativa sobre el paquete ecónomico del próximo año, y sin rodeos es una anticipación de los criterios generales de política económica que el Ejecutivo remitirá a la Cámara de Diputados a más tardar el 8 de septiembre próximo.
Estos Pre-criterios tienen su fundamentación legal en las disposiciones del artículo 42, fracción I, de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que establece lo siguiente: “La aprobación de la Ley de Ingresos y del Presupuesto de Egresos se sujetará al siguiente procedimiento. El Ejecutivo Federal, por conducto de la Secretaría de Hacienda, deberá enviar al Congreso de la Unión a más tardar el 1 de abril, un documento que presente los siguientes elementos:
- a) Los principales objetivos para la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos del año siguiente;
- b) Escenarios sobre las principales variables macroeconómicas para el siguiente año: crecimiento, inflación, tasa de interés y precio del petróleo;
- c) Escenarios sobre el monto total del Presupuesto de Egresos y su déficit o superávit;
- d) Enumeración de los programas prioritarios y sus montos”.
En esta edición los Pre-criterios consideran un escenario de constante recuperación económica para México, en los diferentes rubros de la contabilidad nacional: la actividad económica, el empleo, el dinamismo comercial, los flujos de inversión y el bienestar social. Aunque si bien se reconoce una moderación en el crecimiento de la economía global y norteamericana, se prevé que los sectores y regiones más vinculados con la actividad económica en México continúen con un ritmo positivo.
Grosso modo, se pronostica un crecimiento del PIB del 3% tanto para el 2023 como para el 2024. En el caso de la inflación, el dato se revisó al alza a 5% y se plantea que en el 2024 tendrá una desaceleración a 4% (el ideal para Banxico es 3%). Y en lo que se refiere al precio del barril de petróleo, Hacienda modificó a la baja de 68.7 a 66.6 dólares el barril.
Desde luego, el tema que más polémica ha causado es la expectativa de crecimiento, pero Hacienda la justifica de la siguiente manera: “Para 2023 y 2024 se anticipan crecimientos de 3.0% en cada año con un rango para 2023 que va de 2.2 a 3.0% y de 1.6 a 3.0% para 2024. Si bien no se modifica la estimación puntual para 2023 debido a que los supuestos sobre la economía mundial se mantienen, el nivel mínimo del rango se ajusta al alza debido al buen desempeño de los indicadores económicos de la economía nacional. En particular, el dinamismo de la demanda interna se ha visto fortalecido por un mercado laboral sólido ante la implementación de reformas en materia laboral, así como el impacto de los programas sociales, y de manera muy importante, el buen comportamiento que tendrá la inversión pública, con la culminación del portafolio de proyectos prioritarios de infraestructura.”
Se antoja optimista la expectativa de crecimiento, pero hay que recordar que el año pasado teniamos una situación muy similar. Se esperaba un crecimiento modesto de 1.5% del PIB y terminamos en 3.1. El desempeño de la economía es multifactorial y está sujeta siempre a constantes contingencias. Pero venturosamente tenemos tres variables que continuarán en tendencia positiva: turismo, inversión extranjera directa y remesas. Si a esto le sumamos un manejo responsable del gobierno, podriamos estar en el inicio de un ciclo dinámico de recuperación económica, después de los baches mundiales que todos conocemos.
Excelente inicio de semana.
