Desde 1990, a propuesta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se celebra el 11 de julio el Día Mundial de la Población. Es un onomástico que nos debe invitar a reflexionar sobre el papel de México en el mundo, pues históricamente el nivel de población y la mediana de edad nos han sido factores de desarrollo muy favorables pero poco optimizados. En términos de edad, nuestro país hoy es un recién treintañero en plenitud de facultades pero urgido de oportunidades, alianzas y optimización de sus muchas ventajas competitivas.

De acuerdo a los últimos informes poblacionales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), para el primer trimestre del presente año el volumen de población que residía en el país era de 129 millones, 52 por ciento mujeres y 48 por ciento hombres. Una relación que se repite al analizar universos de distinta índole, como el electoral, donde las listas nominales siempre fluctúan con un 51 o 52 por ciento de predominancia femenina. Sólo en los mitos machistas ha existido esa falaz proporción de siete a uno.

Otro dato relevante de nuestra población, es que en el actual año el 51% de la población ocupada de 25 a 64 años, trabajó de manera informal. Nuestras autoridades presumen seguido tener una tasa de desocupación de las más bajas del mundo, pero eso no sirve de mucho si la mayoría de esa ocupación se da en el sector informal. Lo que debe mejorar es la población empleada, entendida como aquella que goza de prestaciones sociales y está debidamente inscrita en los registros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En esta materia, llama la atención el último reporte de empleo del IMSS del pasado 05 de julio (antes el dato se publicaba los días 12 de cada mes, se agradece la mejora): “Al 30 de junio de 2023 se tienen registrados 21,887,307 puestos de trabajo; 86.4 por ciento son permanentes y el 13.6 por ciento son eventuales. En junio se registró un crecimiento mensual de 24,398 puestos, es ligeramente por debajo del promedio de los últimos 10 años de 29 mil puestos”.

Llama la atención el tono decepcionante del crecimiento mensual, pues tradicionalmente los comunicados oficiales siempre encuentran una perspectiva favorable para presentar la información. Lo cierto es que estamos lejos de generar el millón de empleos anuales que necesitamos a nivel nacional y en Sinaloa todavía más lejos del mínimo de 20 mil al año.

El aparato productivo nacional no tiene la dinámica que le permita absorber a la población de 15 años o más (en edad de trabajar) que se están incorporando al mercado y menos a la mayoría de los profesionistas que egresan todos los años de las universidades.

En Sinaloa, en los 20 meses que va de la nueva administración, el balance es de estancamiento en la generación de empleos formales. De hecho el balance es ligeramente negativo al saldar una pérdida prácticamente de 3 mil empleos. En octubre del 2021 iniciaron el gobierno con 584,987 empleos formales y hoy tenemos un poco menos: 582,043. Si a este dato duro le sumamos los jóvenes que se incorporaron al mercado mes tras mes, nos podemos dar una idea de las causas de la informalidad laboral, el desencanto de las nuevas generaciones con la política y la perpetua mala fama de los gobernantes.

Otro aspecto relevante de nuestra población es la escolaridad. En el primer trimestre de 2023, el promedio de escolaridad de la población de 25 a 64 años fue de 10.3 años de estudios. Pero en el segmento más amplio de 15 años o más, el avance medido por décadas, ha sido muy lento: en el año 2000 eran 7.5 años de escolaridad promedio; en el 2010, 8.6 y en el 2020, 9.7.

No es para nada inexacto afirmar que la población, desde distintas perspectivas, es una de las fortalezas competitivas de México. Estamos en el top ten poblacional pues de acuerdo con los datos que proporciona el Fondo de Población de las Naciones Unidas, en 2023 el volumen de la población mundial ascendió a 8,045 millones, siendo India (1,429 millones), China (1,426 millones) y Estados Unidos (340 millones) los países más poblados, y México en décimo lugar al contar con una población de 129 millones de personas.

En México, aún en nuestro momento de mayor “explosión demográfica” en los años 70s y 80s, nunca recurrimos a medidas extremas como la política del hijo único en China (cuando mucho aquel exhorto a que “la familia pequeña vive mejor”), ni padecimos el desinterés actual de los jóvenes cubanos por la paternidad, decepcionados por décadas de escases y pobreza. México tiene una población envidiable, con una edad mediana de 30 años, aceptable escolaridad y significativa población graduada universitaria, pero que no encuentra el empleo y las oportunidades que le permitan desarrollarse, crear un patrimonio o construir empresa. Este es el reto de nuestra época y no debemos perder más tiempo.

Excelente inicio de semana.