En el actual contexto político nacional, donde es bien sabida la orfandad de contrapesos en la que nos encontramos los mexicanos, esta semana podría concretarse un suceso el cual si bien podría allegarle más respaldo popular a la 4T, también podría serle contraproducente por el riesgo de detonar un proceso de renovación al interior del PRI, lo cual sería como una bocanada de aire al tricolor, sobre todo en estos momentos que se habla ahora sí de sus exequias.
Finalmente lo que pase, no sería sino otra consecuencia más de la clara desarticulación y desprestigio que arrastran los partidos de “oposición”, término por demás condescendiente si consideramos que, ya sea por presiones o por conveniencias, algunos operan como simples partidos satélites de Morena, mientras que otros, por más que se rasguen las vestiduras en público, no pasan de ser actores testimoniales que terminan por legitimar las decisiones del oficialismo. Lo anterior se develará mañana si es que, como lo ha venido asegurando el Presidente de la Comisión Jurisdiccional de la Cámara de Diputados, Dip. Hugo Erick Flores, se someta adiscusión la procedencia o no de la solicitud de desafuero contra el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas.
Y es que sobre este tristemente célebre personaje (“Alito” Moreno), pesan sendas acusaciones a su paso como ex gobernador de Campeche, tanto por la Fiscalía General de ese estado por delitos de enriquecimiento ilícito, peculado y uso indebido de facultades, como por la Fiscalía General de la República, quien tiene activa su carpeta de investigación por defraudación fiscal y lavado de dinero.
Lo que hemos visto es que ha estado fluyendo información confusa, en la que se busca meter en un solo esquema las diversas solicitudes de desafuero que están en curso, como la del caso del ex gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco. Sin embargo, la realidad es que para palacio nacional son casos que no se comparan, ni por el impacto mediático que representan, ni por la rentabilidad y riesgos políticos que cada uno de ellos podría acarrear.
Lo del ex futbolista que ha venido jugando a la política, desacreditándola aún más por cierto con sus limitaciones intelectuales y sus excesos personales, es un asunto (denuncia de abuso sexual) al que Morena solapará dándole carpetazo. Sobre esto y aunque el coordinador de los diputados morenistas, Ricardo Monreal, ya salió a tratar de minimizar y hacer un control de daños, por un apoyo incondicional a Cuauhtémoc Blanco expresado públicamente de algunos de sus colegas de la bancada; lo cierto es que tal apoyo obedece más bien a una instrucción que no tiene vuelta de hoja.
El caso de “Alito” Moreno sin embargo, es algo que coloca al partido gobernante entre la espada y la pared, pues nada la vendría mejor en estos momentos de golpeteo y encrucijadas internacionales, que dar un golpe de timón para presumir que se mantiene firme el rumbo en el combate a la corrupción, sobre todo cuando de lo que se trata es ver la paja en el ojo ajeno. Esto incluso ha cobrado más relevancia en los últimos días, ante las últimas patadas de ahogado que le hemos estado viendo dar al dirigente nacional del PRI, a quien lo vimos buscando asideros en el exterior. Lo mismo al promocionarse
encabezando una Misión de Observación Electoral, como parte de las elecciones que aún continúan en Ecuador; que en reuniones privadas en Washington D.C., colaborando según él en temas de cooperación bilateral sobre seguridad y T-MEC.
Imagínense escuchar a “Alito” Moreno hablando de que su viaje a Ecuador como parte de la Copppal (Confederación Permanente de Partidos Políticos de América Latina), es por su compromiso ético, personal y político con la democracia y la voluntad popular…justo lo contrario a como le hizo para adueñarse de las riendas del PRI.
Por lo pronto la Gobernadora de Campeche, Layda Sansores, ha vuelto a presionar para que procedan las acusaciones contra “Alito” Moreno, pero quizá con ello no esté ayudando mucho a esa causa, ya que como en su momento lo fue el ex fiscal de esa entidad, Renato Sales, ahora su ariete en tal ofensiva es su relevo, Jackson Villacis Rosado, pero ambos con el común denominador de actuar bajo las órdenes de la Gobernadora, dejando en claro la nula autonomía que tiene esa dependencia del ejecutivo estatal. “Son muchos los muertos que tiene en el closet Alejandro Moreno” (Layda Sansores).
En el Senado por su parte, el rústico y veleidoso Presidente de la Mesa Directiva de esa Cámara, Gerardo Fernández Noroña, aludió a que el proceso podría ser muy tardado, por lo que dejó entrever que quizá el desafuero de “Alito” Moreno no se concrete, ya que dijo que para él, “lo mejor sería que se quedará al frente del PRI, hasta que logre desaparecerlo”.
El asunto es que de proceder el desafuero, el Presidente del PRI no sólo enfrentaría a los cargos que se le imputan, sino que eso lo dejaría en una situación de vulnerabilidad tal, que permitiría el reacomodo de los grupos interno que buscan un nuevo liderazgo, con el fin de renovarse y ver si esas siglas aún son rentables. La suerte de Alejandro Moreno y las consecuentes expectativas de ese partido, dependen en todo caso de Morena…ya veremos con que nos salen.

