Nadie puede negar el avance de la democracia electoral en nuestro país, sobre todo a partir de la creación en 1990 de Instituto Federal Electoral (desde 2014 Instituto Nacional Electoral-INE) momento a partir del cual se creó todo un entramado institucional que permitió otorgarle certeza y confiabilidad al conteo de los votos de los mexicanos depositados en las urnas. La democracia se abrió paso en México a través del perfeccionamiento de las instituciones y los procedimientos electorales, una vía otrora deslegitimada por la parcialidad de la autoridad y por los fraudes electorales, pero que en los últimos lustros se ha profesionalizado al grado de ofrecernos resultados certeros y confiables la misma noche del proceso electoral.

Esta hoja de ruta sintetizada en extremo en el párrafo anterior, esta perfectamente bien explicada y a detalle, en un estudio reciente muy recomendable que acaba de publicar la semana pasada el INE en coordinación con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la Secretaría de Gobernación y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El estudio se llama Informe País 2020: el curso de la democracia en México, y se trata de una renovada edición del estudio similar publicado por el INE en el año 2014, donde la conclusión fundamental fue que la cultura política de las y los mexicanos estaba marcada por la desconfianza en la autoridad, el desencanto con la democracia y la desvinculación social.

Tomando en cuenta este antecedente, el Informe de este año toma como parte de la definición de democracia a las instituciones políticas que permiten a la mayoría de la ciudadanía cambiar el status quo por medio de su participación, y un contexto social en el que las y los ciudadanos se sientan representandos y que no convierta los principios de libertad e igualdad políticas en meras formalidades.

Por lo anterior, el estudio en esta edición evalúa el estado de la democracia mexicana y la ciudadanía en tres dimensiones:

La representación (confianza institucional, relación entre ciudadanía y la autoridad, identidades políticas, partidos políticos, subrepresentación y exclusión de diversos grupos).

La participación en sus diversas dimensiones (cívica, comunitaria, ciudadana, política y electoral).

Los trastornos y déficits de la democracia (clientelismo, corrupción, coacción, intolerancia, discriminación y exclusión).

En general, de acuerdo a los autores, entre los principales déficits que en México impiden cerrar la brecha entre el ideal y la expereicnia concreta de la vida democrática en México, se encuentran las actitudes discriminatorias, la exclusión y la intolerancia, y también las prácticas clienterales de corrupción y coacción del voto, que a pesar de todos los esfuerzos normativos e institucionales siguen dañando las posibilidades de plena consolidación de nuestra democracia.

Otra debilidad significativa, reiterada, de nuestra democracia, es la baja calidad de la representación política. Muchos mexicanos no se sienten representados por las personas e instituciones que forman la columna vertebral de una democracia representantiva: los partidos políticos, el Congreso y las y los legisladores que desde el Poder Legislativo están obligados a expresar en toda su pluralidad, la voluntad popular que les ha dado el voto y el mandato.

De acuerdo al Informe, entre los problemas que la ciudadanía percibe como los más apremiantes destacan: la corrupción (55%), la pobreza (53%), la inseguridad y delincuencia (50%), el desempleo (50%) y el mal desempeño gubernamental (25 por ciento).

Con relación a la confianza ciudadana en las instituciones públicas y sociales, destaca el nivel de confianza que alcanzan las universidades públicas (70% dijo tener mucha y algo de confianza en ellas). Más allá de ese dato, aparece una jerarquía que no representa ninguna novedad, en donde la mayor confianza está depositada en las fuerzas armadas (Ejército y Marina Armada con 64%) y ahora también en la Guardia Nacional (61%). Después de los militares, la institución en la que más confía la ciudadanía es el INE (60%,) y luego el Presidente de la República (53 por ciento).

La satisfacción con la democracia en México es baja: el 53% de las personas encuestadas que señalan saber qué es la democracia están algo o muy satisfechas con su funcionamiento en el país. Preocupante. Entre estas personas, solamente un 12% declara estar “muy satisfecha” con la democracia, frente al 16% que señala estar “nada satisfecha”.

Como puede apreciarse este Informe País 2020 nos ofrece un panorama muy

interesante sobre el estado que guarda la democracia en México. Sobre todo nos debe motivar a involucrarnos más en la cosa pública, pues si bien es irrebatible la máxima de Winston Churchill de que la democracia es el mejor sistema de gobierno, ésta no fuera funcional sin ciudadanos comprometidos y políticos que actúen como verdaderos democrátas. Participar y razonar nuestro voto es la ruta más virtuosa.

Que tengan excelente inicio de semana.