En los últimos días, hemos visto una inmensidad de contenidos en la redes sociales que abordan lo que está ocurriendo en Argentina, básicamente motivados por las medidas que ha venido decretando el recién ungido mandatario de ese país, el supermegaultraderechista Javier Milei.
Evidentemente como es común en todo conflicto, emergen en este caso los mensajes oficialistas y de medios afines que defienden la política o proyecto de nación que pretende instaurar Milei, y por otra parte están por supuesto aquellas voces que lo están destrozando mediáticamente, sobre todo en el mundo de la alternativa comunicación digital.
Aquí lo más importante es, como mucho se dice y poco se practica, tratar de documentarnos lo más que podamos y no creer ciegamente lo que vemos y escuchamos en las redes sociales. Y esto es algo que deberíamos hacerlo inclusive antes de elegir a nuestros gobernantes, de ahí la insistencia en mis columnas de revisar muy bien a quienes les daremos el voto los mexicanos en este 2024.
No vaya a ser que estemos como los argentinos ahora, que rechazan al presidente que eligieron ni al mes de haberlo hecho. Aunque aquí hay que aclarar que hablando en números duros, de los 46 millones de argentinos, sólo 14.5 millones votaron por Milei, es decir, menos de una tercera parte, lo ilustra que a pesar de ser un Presidente legalmente electo, carece a todas luces de una legitimidad ciudadana.
Y si a los votos alcanzados por Milei les sumamos los 11.5 millones que votaron por el otro candidato (Sergio Massa), significa entonces que hubo casi un 44% de abstencionismo. Esta es una cifra que resulta sumamente elevada, sobre todo si consideramos que Argentina es una nación que, como en México, el voto no sólo es un derecho sino una obligación, pero con la atenuante de que las leyes argentinas sí establecen (como lo hacen otros 27 países más) una serie de sanciones económicas y en trámites para quienes no justifiquen su ausencia en las urnas. La realidad es que dichas sanciones son letra muerta y sólo un puñado de países (los más radicales quizá) las ponen en práctica, en algunos casos se contempla incluso hasta la cárcel.
Pero volviendo con el caso del flamante nuevo mandatario argentino y echándole una revisada tanto a su mentado Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), como a su proyecto de Ley de “Bases y Puntos de Partida para La Libertad de los Argentinos” mejor conocido como Ley OMNIBUS, encontramos que si bien hay tergiversaciones, intencionales quizá, en algunas críticas al nuevo Presidente, en una gran mayoría los comentarios de rechazo a sus decisiones son más que válidos y justificados.
Pero antes de entrar en dicha polémica, la cual por espacio abordaré en próximas entregas, empecemos ahora por el hecho de que no se puede dar por sentado todo que lo que ha dicho y propuesto Milei, pues a pesar de su velada amenaza de disolver el Congreso, hoy por hoy éste se ve fortalecido y se espera sea un verdadero contrapeso que pueda contener los aceleres e impulsos estrambóticos de Javier Milei. Para ello hay que hacer patente que la ultraderecha que lo llevó al poder a través del partido que él mismo apenas hace dos años, denominado La Libertad Avanza (LLA), no tiene presencia mayoritaria en ninguna de las 24 provincias que componen Argentina, y lo más relevante, es que sólo posee 38 asientos de los 257 que integran la Cámara de Diputados, es decir el 15%. Además, su variopinta bancada no inspira mucha confianza, pues entre sus legisladores más cercanos con las que contará en esa Cámara Milei, está su polémica amiga Lilia Lemoine, la misma que ha dicho propondrá hacer valer que los hombres renuncien a su paternidad, con el absurdo argumento de que esta la pudieron haber concebido sin su consentimiento, ya que hay casos donde la mujer la provocó agujerando el preservativo cuando tuvieron relaciones sexuales.
Y en cuanto al Senado, la ultraderecha únicamente alcanza una representación de 8 curules, de las 72 que lo componen. Esto significa que Javier Milei está muy lejos de lograr que sus iniciativas sean aprobadas. Incluso si se concreta la posible alianza legislativa que pudiera hacer con el partido del expresidente, también de derecha, Mauricio Macri, de cuyo gabinete por cierto Milei importó un buen número de funcionarios. Dentro de ellos se encuentra el ex ministro macrista, Luis Andrés Caputo, a quien sorpresivamente nombró ahora como el nuevo Ministro de Economía, cuando no hace mucho, el ahora Presidente le dijo hasta de lo que se iba a morir, por según él haber hecho oscuros manejos por más de 15 mil millones de dólares durante su efímero paso como titular del Banco Central de la República Argentina (de junio a septiembre del 2018).
Así que antes de enredarnos con los comentarios de las redes y de dar por hecho las barbaridades que propone Milei en su Decreto DNU y su Ley OMNIBUS, hay que ser prudentes y esperar cuál será la postura de los legisladores opositores, es decir, si se fajan y defienden los intereses del pueblo, o si quedan relegados a simple ornamentos como quiere Milei, quizá a base de prebendas y canonjías políticas o estímulos económicos…algo que ya conocemos muy bien por estos lares verdad?. De nuevo muy feliz año para todas y todos mis queridos lectores.

