Gracias a las gestiones realizadas a cargo del presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado (JUCOPO), Feliciano Castro Meléndrez, se han logrado establecer importantes acuerdos con legisladores de los diversos partidos políticos que integran la actual legislatura. Así quedó evidenciado por ejemplo en la unánime aprobación del Presupuesto de Egresos para este año que recién inicia, donde se lograron reasignar 340 millones de pesos a renglones muy sensibles y de alto impacto social, en donde sobresalen rubros como la basificación a personal del sector salud, los apoyos a personas que presentan alguna discapacidad, la homologación (por fin) a trabajadores penitenciarios y la mejora presupuestal a instituciones educativas del nivel superior. Con este logro que se obtuvo a mediados de diciembre del año pasado, el Gobernador Rubén Rocha Moya dejó en claro que sabe conciliar y tiene buenos operadores políticos en quienes apoyarse; sin embargo, con quienes se supone debería transitar sin mayores sobresaltos, se han convertido para el mandatario en un verdadero dolor de cabeza. En pasadas entregas ya hemos hecho referencia a las desatinadas decisiones del presidente municipal de Culiacán, las cuales parecen ir a contracorriente de la política humanitaria y de austeridad que busca instrumentar el Gobierno Estatal. En esta ocasión, quien se encuentra en medio de la polémica por sus erróneas decisiones, es el alcalde Mazatleco Luis Guillermo Benítez Torres.
Durante la semanera de ayer, el Dr. Rocha Moya tuvo que salir al quite y asumir las consecuencias de la estulticia cometida por el “Químico” Benítez, quien contra viento y marea llevó su tan anunciada concentración de personas para recibir el nuevo año. Seguramente en unas semanas veremos las consecuencias de esta celebración donde quedó en evidencia el nulo cumplimiento a los protocolos de sanidad, ya que inclusive se pudo apreciar a mucha gente que ni siquiera el cubrebocas traía, ya no digamos del inevitable contacto físico de todo tipo de personas, incluida una gran cantidad de menores de edad.
Este suceso que había sido fuertemente criticado por todos los sectores de la sociedad, tuvo el día de ayer su mayor censura cuando el propio Gobernador del Estado señaló que nunca estuvo de acuerdo con su realización, ya que dijo que iba en contra del sentido común que debe prevalecer en un gobernante. Lo más lamentable fue escuchar que no hubo manera alguna de hacer entender al Químico para que desistiera, a pesar de que ambos abanderan los mismos colores partidistas. En este escenario no faltó quien se aventó la puntada de que la celebración de marras fue alentada desde el mismo tercer piso para descarrilar la gestión del maestro Cuén Ojeda al frente de la Secretaría de Salud. La verdad es que estas aseveraciones, además de temerarias se antojan muy descabelladas. Y es que independientemente de la responsabilidad asumida por el munícipe bajo el argumento de la autonomía que tienen los ayuntamientos, siendo la salud humana un tema tan delicado y prioritario, quienes conocen a fondo al Dr. Rocha, aseguran que dada su integridad y congruencia, es inconcebible la idea de que el actual mandatario haya apoyado tras bambalinas el mentado festejo, poniendo con ello en riesgo la salud de la gente por cuestiones de tipo político.
De este modo, más que un simple deseo, lo dicho ayer por el Gobernador es una advertencia (a los alcaldes) en el sentido de que ya no seguiremos siendo testigos de este tipo de decisiones locales que repercuten en la autoridad estatal y, más delicado aún, que atentan contra la salud pública.
Esperamos que así como se ha logrado establecer un clima de cordialidad y civilidad políticas entre las distintas fuerzas políticas en el Congreso del Estado, se logre igualmente conciliar las concepciones idealistas y dogmáticas que algunos alcaldes tienen sobre una equivocada autonomía, a fin de unificar en ellos criterios que les permitan actuar con responsabilidad e institucionalidad, sobre todo cuando se aborden políticas públicas que sobrepasan su nivel de competencia.
